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Una propuesta seria

mayo 13, 2011

Con esos diputados y esos regidores, para qué queremos enemigos. Es en serio, cualquier persona que quisiera dañar a esta ciudad aplicaría la máxima de “cuando el enemigo esté haciendo estupideces, no lo distraigas”. No sé realmente si nuestra ciudad tenga enemigos, pero si los tuviera, seguro estarían sentados en silencio para no distraer el trabajo de los diputados y los regidores.

La primera perla se la llevaron los diputados, que quieren legislar para que se prohíba el uso de celulares en las primarias. ¿Por qué? Porque se les antojó. ¿Por qué celulares? Por lo mismo. ¿Cuál es la diferencia entre llevar a la primaria un celular, o un reproductor de música o un video juego? Ninguna, todos son elementos que distraen y pueden ser muy buenos para relajar a los alumnos y pésimos para su concentración. Pero además, por qué prohibirlos en las primarias y no en las secundarias, en las prepas, en las oficinas públicas. Por una sola razón: porque la ocurrencia fue ésta y no otra. Es evidente que los celulares son elementos que distraen a niños y adultos y que los maestros no deberían permitir su uso durante las horas de clase, como tampoco deben permitir balones, barajas, desarmadores, yoyos, baleros, etcétera, pero no vamos a hacer una ley antibalones, otra antiyoyos, otra antidesarmadores y una más antibaleros.

Pero si esto nos parece absurdo, lo del regidor Gamaliel Ramírez (otra vez) raya en lo patético: quiere que el Ayuntamiento de Guadalajara compre el Atlas en la módica suma de 34 millones de dólares (lástima que Ocampo ya no está en el SIAPA, él sí tenía la afición, la liquidez y el descaro). En su argumentación, el Atlas le dará renombre a la ciudad por módicos 380 millones de pesos, más lo que se gaste cada año. Se nota que el regidor no sólo está al tanto perfectamente de las finanzas del gobierno municipal, sino que tiene muy claras cuáles son las prioridades en el municipio.

Pero no tiene la culpa el Gama sino el que lo hizo regidor. Tienen la culpa, en este caso específico, todos y cada uno de los tapatíos que votaron por el Partido Verde sin saber a quién estaban eligiendo. Los que votaron Verde porque les gustó el Tucán o les parece cool un partido ecologista. Tenemos la culpa todos los ciudadanos que, con nuestra apatía, seguimos permitiendo que los partidos presenten candidatos que a la postre saldrán electos, incapaces de entender qué temas son dignos de legislarse y qué propuestas dignas de escucharse.

Si ya regularon el precio de los estacionamientos y el contenido de las loncheras, todo es posible. Si el municipio de Guadalajara compra al Atlas más temprano que tarde vendrá otro regidor a obligarnos a tener una bandera rojinegra en cada casa, y los diputados prohibirán el uso de relojes digitales, por feos, y el consumo de tortas de frijoles en los recreos, por aquello de las emisiones de gases de efecto invernadero en el salón.

Va una propuesta seria. Señores regidores y diputados, nos salen mucho más caros trabajando que en sus casas. ¿Cuánto quieren por no volver? Pónganle precio.

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