h1

Sin saber quien es “Su Diputado”

julio 4, 2011

Jóvenes, los que menos confían en diputados

Los jóvenes son el segmento poblacional más crítico con el desempeño de los legisladores locales. ARCHIVO

    • Desconoce 86% de los tapatíos quién es su representante

Una encuesta revela que nueve de cada 10 ciudadanos de entre 18 y 35 años tienen nula o poca confianza en los integrantes del Congreso local

GUADALAJARA, JALISCO (04/JUL/2011).- Los jóvenes son el segmento poblacional más crítico con el desempeño de los legisladores locales. Los resultados de la encuesta elaborada por Marketing 2000 para esta casa editorial y para Notisistema, señalan que nueve de cada 10 ciudadanos que pertenecen al nicho demográfico de edades que oscilan entre 18 y 35 años, confían “nada” o “poco” en los diputados. Sólo 0.64% de la población juvenil manifestó tener “mucha” confianza en la labor de los representantes populares. En términos de género, las mujeres son las más desconfiadas, ya que 86% de las féminas dice no tener fe en los diputados, contra 82% del género masculino.

Una de las conclusiones de la encuesta que inmediatamente llama la atención, es el desconocimiento sobre los ocupantes de las curules locales y la propia labor legislativa. Cuando se pregunta a los encuestados si conocen a su diputado, 86% responde que no sabe ni siquiera su nombre. Esta tendencia se agudiza también entre los jóvenes, donde el porcentaje roza los 89 puntos. Los adultos son el estrato poblacional que menos desconocimiento tiene de su diputado (83 por ciento).

Por otro lado, la labor legislativa tampoco es de conocimiento en la sociedad tapatía: siete de cada 10 tapatíos responden negativamente al cuestionamiento sobre qué hacen los diputados.

De acuerdo con el estudio elaborado por Latinobarómetro, relativo a las prácticas democráticas, el desconocimiento en torno a la práctica legislativa es una cuestión generalizada en América Latina y no un fenómeno exclusivo de México. Las explicaciones, esbozadas por la casa de opinión regional, son el débil lazo entre legislador y ciudadano, debido a la imposibilidad constitucional de la reelección, la despolitización de la sociedad, o el sesgo partidista que ha tomado la representación legislativa.

Esta realidad queda evidenciada en el hecho de que siete de cada 10 ciudadanos dicen que el legislador no se ha aparecido en su colonia para presentar algún informe o para protagonizar un evento. Pero no todo es culpa de la falta de atención de los diputados a la población que representan, ya que solamente 27% de los habitantes de la ciudad conoce el distrito al que pertenece, lo que dificulta aún más la construcción de lazos sólidos entre representantes y representados.

Pese a todo, los encuestados no creen que esta Legislatura presente niveles de trabajo menores, si se le compara con los diputados de las legislaturas anteriores. El hecho es que 62% considera que los actuales legisladores han dado los mismos resultados que sus antecesores, mientras que uno de cada cinco cree que han realizado una mejor labor.

Paradójicamente, según las respuestas dadas a los encuestadores, el bajo nivel de aprobación a los diputados no tiene un impacto en la disposición de los ciudadanos a acudir a los urnas, pues 65% afirma que acudiría a votar por alguno de los candidatos a legislador si hoy fueran las elecciones.

Opinión de especialista

Son políticos antes  que demócratas:  Alberto Arellano

El divorcio entre la clase política y los ciudadanos es notorio. La imagen de los diputados de Jalisco está desvalorizada por múltiples factores: la ausencia de mecanismos de rendición de cuentas, el que estén sujetos a la burocracia partidista, entre otros.

Para el investigador del Colegio de Jalisco, Alberto Arellano Ríos, también conservan un matiz cultural que se evidencia cuando van a una sesión de comisiones o del pleno y no han leído lo que van a discutir; incluso, hay quien llega tarde.

“Básicamente son políticos que no son demócratas, que no escuchan, no son atentos, no son sensibles y es preocupante verlo en los pequeños grandes detalles”, resalta el especialista.

Sobre el caso del auditor, el experto en Política y Gestión Pública apunta que los diputados tienen una presión fuerte por parte de la ciudadanía, líderes de opinión, organizaciones no gubernamentales, asociaciones civiles y redes sociales: “Los hechos son muy claros sobre el asunto del auditor y parece que no escuchan”.

Luego de que Alonso Godoy fuera ratificado como titular de la Auditoría Superior del Estado, el académico apunta que se refuerza el pesimismo en la sociedad, ya que los políticos están inmersos en su propio campo.
El mecanismo parece estar hecho para que todo “ruede” en función de que el político quede bien con el partido y no con la ciudadanía; en este sentido, Arellano Ríos comenta que los políticos se van a mover con una racionalidad básica: “Vivir de la política.

“Porque muchos quieren ser políticos pero no saben para qué, no tienen idea de cómo tomar decisiones, pero están vinculados a las burocracias partidistas y sobre todo a las élites partidistas, porque son las que les garantizan su carrera profesional, entonces los incentivos van a estar en esa función”.

El divorcio es claro: el ciudadano solamente acude a los procesos electorales a legitimar lo que los partidos, independientemente de sus siglas, ya tienen asignado.

Ante la falta de uso ciudadano del parlamento local, porque más de cinco es multitud y porque cualquier movilización trastoca el orden, las redes sociales se han convertido en la voz manifestante para darle al político en donde más le duele: en la legitimidad, decirle que no representa a los ciudadanos, que lo que dice y hace no beneficia a la sociedad.

Sobre la actual Legislatura comenta: “Nada ha cambiado con respecto a la anterior. La anterior realmente deja mucho que desear. Yo me sumo al malestar y al desencanto que los ciudadanos tenemos con nuestra clase política en general, es una clase política que no está ciudadanizada”.

Sin embargo, el investigador del Colegio de Jalisco apunta, en términos generales, también a una ciudadanía que no está politizada y fácilmente olvida los hechos y, a la hora de votar, pierde la memoria.

“Entonces es cuando uno trata de explicarse por qué a pesar del hartazgo, el desencanto con los mecanismos de la democracia representativa y todos estos detalles de corrupción, aunque se reparten todo como botín, no pasa nada. La verdad es preocupante”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: