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Las Lavanderas

julio 7, 2011

Cierto día, y al igual que muchos otros, sonó el teléfono celular. La llamada era distinta esa vez. Había una solicitud “muy importante” que hacer. “Oye, pues es que fíjate que mi superior quiere unos tickets y no sé si haya forma de que me los consigas, ya ves cómo son los diputados, tienen lana pero quieren las cosas gratis”.

Me quedé muda, y al igual que en otras ocasiones vuelvo a reiterarlo en este mismo espacio. No sé que me impresionó más, si la desfachatez y la poca vergüenza de un diputado, que embolsándose lo que ganan él y el resto de sus compañeros cada quincena (53 mil 617 pesos) sin desquitarlo quisiera dos boletos gratis, o que el espectáculo para el que los quería fuera nada más y nada menos que el de la bazofia televisiva conocida como “Las lavanderas”.No me quedé con la duda.

Pregunté cuánto costaron esos “codiciados” boletos y si el legislador los hubiera pagado (si no es que lo pagó o encontró alguien más que se los regalara) sería por la parte alta del foro 300 pesos cada uno y por el más caro casi 600 pesos. Cada quien sus gustos y preferencias faranduleras, pero atreverse a no pagar nada, y querer entrar de “gorra” por esa cantidad, me parece el ejemplo más claro de lo que un representante popular, como lo es un diputado, refleja en su trabajo. Si con esa mentalidad —“la de entrar de gratis” a donde se pueda— legislan, que no nos sorprenda el bajo o nulo rendimiento de sus acciones a favor de la transparencia y la rendición de cuentas.

Es más, pareciera que en cada sesión disfrutamos el show de las lavanderas: se lavan las manos con otros, lavan sus culpas cuando pueden, lavan la ropa sucia en el recinto… No nos sorprenda entonces el pésimo manejo que han tenido en el caso del auditor del Estado Alonso Godoy Pelayo y sus 9.8 millones de pesos extraordinarios a su sueldo.

Por estos días es muy común escuchar y leer sobre “la calidad moral”, término empleado a la escasez de la misma en los integrantes de la actual Legislatura de Jalisco, en el propio Godoy Pelayo y hasta en la polémica maestra Elba Esther Gordillo. Y el significado es contundente: virtud humana fundamental para el recto cumplimiento de las obligaciones personales, familiares y sociales.

¿Y sabe porqué el episodio del auditor ha alcanzado tal magnitud? Porque los responsables de que esto suceda están en esos puestos con los sueldos que usted y yo les pagamos. Aparentando que trabajan, pero acumulando escándalos sin dar los resultados que la sociedad merece.

Responsabilidad significa responder, y ellos, los diputados de la LIX Legislatura local, no lo han hecho.

Señores diputados, señor auditor: calidad moral es también tener conciencia y “sólo puede existir de una manera, y es teniendo conciencia de que existe”, así lo dijo el filósofo Jean Paul Sartre.

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