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México necesita legisladores “profesionales”:

enero 2, 2013

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Declaraciones de “Arroyo Vieyra”

POLÍTICA • 2 ENERO 2013 – 4:05AM — Por ISRAEL NAVARRO

“Son muy pocos los que están preparados”; usan el Congreso para esconder sus ineficiencias, dice.

México  • Sus 21 años consecutivos como legislador respaldan a Francisco Arroyo Vieyra, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, para afirmar: “En México no estamos acostumbrados a legisladores profesionales”.

En entrevista con MILENIO Diario aseguró que muchos políticos aprovechan el anonimato del Congreso para esconder sus ineficiencias, “se tiene la creencia de que si no eres bueno para nada puedes ser diputado”.

Arroyo Vieyra sentencia que en México no hay mejor discurso para los estándares de cultura política que: “un bulto de cemento, una despensa y un tejado de láminas”. Además, afirma que muchos políticos aún evocan al PRI de los 70 “cuya máxima confusión ideológica es saber si Lenin o Stalin tenían razón”.

Por ello, el presidente de la Cámara de Diputados se manifiesta por una depuración, reducción y profesionalización del sistema parlamentario, debido a que muchos inquilinos de San Lázaro ni siquiera conocen lo esencial: el reglamento interno.

—¿Cómo llega hace 21 años a ser legislador?

—Llegue a la Cámara en un tiempo en el que los distritos se pusieron muy difíciles, hubo una contienda muy dura en 1988, entre Carlos Navarrete Ruiz, un extraordinario cuadro de la política guanajuatense, y otro extraordinario de la política: don Miguel Montes García.

“Para 1991 Colosio hizo una disección de los 300 distritos y entonces me invitó a hacer candidato por Guanajuato. En la campaña bajé ocho kilos, anteriormente había sido director de radio y televisión en Guanajuato y presidente de la Cruz Roja.”

—¿Es más difícil ser legislador de oposición o ser parte del gobierno?

—Es más divertido ser diputado de oposición. Siempre lo fui en Guanajuato, fui líder de la Cámara dos veces, pero siempre fuimos una oposición leal a la ley y a la Constitución, perdíamos por mayoría de votos, pero no por mayoría de razón, teníamos una oposición obligada a nunca perder el debate.

“Construimos muchas instituciones desde la oposición y esto nos obligó a tener una disciplina férrea, no estábamos acostumbrados a los legisladores disciplinados en cuanto al estudio o la formación.”

—¿Quién es su inspiración política, su modelo a seguir quién fue?

—Recibo la oportunidad de un viejo político al que le aprendí mucho: Rafael Corrales Ayala, un viejo gobernador de Guanajuato, cantador, un hombre muy formado, muy “churchiliano” por decirle de alguna manera. Otro hombre al que le aprendí muchísimo y con el que viví intensamente las experiencias de las política los dos últimos años de su vida fue Francisco Ruiz Massieu, fui un colaborador muy cercano de Paco y juntos armamos lo que era un proyecto para la reforma política de México.

—¿Por qué ser legislador tanto tiempo consecutivo y tantos años si es muy cuestionado el cargo?

—Porque en México no estamos acostumbrados a los legisladores profesionales, si a usted le duele una muela va con un dentista, no va con un aprendiz, y como en el anonimato de las Cámaras donde todo es de todos y todo acaba siendo de nadie, se pueden esconder en la ineficiencia. Entonces de repente en alguna familia incorporada o alguien que no era bueno para algo pues se metió de diputado, y eso no debe de ser así. En los países normalmente desarrollados los legisladores profesionales son gente que se prepara, que trabaja, que estudia mucho y que tiene una disciplina personal que les permite reelegirse. Yo he pasado por ocho elecciones y aún ahora que vengo como pluri tengo contacto permanente con mi base territorial.

—¿Usted está a favor de la reelección o de la llegada de nuevos cuadros?

—Yo me he reelecto, soy legislador desde hace 21 años ininterrumpidos, pero la reelección en México no puede aprobarse si antes no tenemos severísimas restricciones del dinero en la política, porque si no tendríamos la consecuencia de que algunas empresas o industrias tendrían a sus legisladores.

—¿Qué le hace falta al Congreso mexicano?

—Profesionalizarlo, necesitamos darle permanencia institucional, un funcionario parlamentario permanente como el que tiene el Senado es extraordinario. Aquí (en San Lázaro) son muy pocos los que están verdaderamente preparados porque cada legislador llega y deja a sus compadres y eso no está bien, necesitamos un servicio profesional, tenemos el estatuto, pero no lo cumplimos a cabalidad.

“El día que tengamos en la cámara una administración rígida y que funcione y que todos los legisladores nos apeguemos a los procesos administrativos, que el servicio profesional parlamentario lo sea por oposición y por un código de ética y con sanciones muy especificas hacia su desmerecimiento por origen partidista, entonces vamos a tener otra realidad en el parlamento mexicano.”

—¿Los legisladores se intimidan ante los grupos de poder?

—Le voy a decir que he aprendido a lo largo de tantos años, los legisladores tenemos que tocar la letra de la ley con mano temblorosa, con mucho cuidado, pero sin ningún complejo, no puede haber tema de lado para un legislador, por mas que vaya con la tradición o con la convicción personal intima.

—¿Cree que ya dejamos esa generación del no por el no, de las de discrepancias?

—Algunos sectores de la población no lo acaben de dejar, escucho algunos legisladores, no le digo de que parte, pero cuando los escucho me acuerdo del discurso del PRI de los 70, en el que era muy bonito comerme una torta, que me dieran una coca, una matraca, un sombrero de paja, una pancarta, me subiera a un camión de redilas y me llevaran a aplaudirle a un tipo al que no iba a volver a ver nunca, porque iba a ser mi diputado impuesto desde el centro.

“Lo que quiero decir es que todavía veo que tenemos resabios de una generación cuya máxima confusión ideológica es saber si Lenin o Stalin tenían razón.”

—¿Qué es lo mas difícil de controlar 500 conciencias?

—Tratar de llamar al orden a quiénes no conocen el reglamento o no quieren entenderlo.

1 02 2012 Francisco Arroyo Vieyra

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Reparto del Poder en el Congreso… 2012

septiembre 8, 2012

Sábado, 8 Septiembre 2012 por Vicente Bello

La Cámara de Senadores tiene 60 comisiones ordinarias y la de Diputados 45; pero si a éstas se le suman las especiales o de investigación, entonces el número de comisiones en el Congreso de la Unión es común que sumen más de 125, entre las cuales hay que incluir también a las bicamerales, aquellas que integradas están por legisladores de las dos Cámaras, como sucede con la que da seguimiento al canal de televisión del Poder Legislativo Federal.

Las comisiones son el proceso más acabado de la división del trabajo en el Congreso. Y son, junto con el resto de las especiales, el instrumento legislativo y político para que diputados y senadores cumplan con aquellas dos funciones más importantes que tiene el Congreso mexicano: la de construir leyes y la de control político.

La construcción de las leyes, de acuerdo con el espíritu de justicia de la Constitución y al desarrollo democrático, tiene que responder a los intereses de la mayoría de la población y a las minorías sociales. Y el control político también. La realidad, sin embargo, ha sido a lo largo de la historia del parlamentarismo mexicano un poquito diferente.

Diferente, porque, en la práctica, las comisiones del Congreso –—o sea, el Congreso mismo— se convirtieron desde que se instauró el presidencialismo priista, después reciclado por el panismo y ahora en el umbral de su regreso absoluto, en instrumentos políticos y legislativos al servicio de los partidos políticos. O, más preciso todavía, para las dirigencias partidistas y, en su caso, para el presidente de la República, que no ha dejado de considerar a su partido como un mero apéndice legislativo. Sucedió así con el PRI, en todos los años aquellos, y sucedió con los dos presidentes que emanaron del PAN.

La disciplina a ultranza del partido en el gobierno al presidente en turno, por lo que se ve, volverá por sus fueros ahora que el PRI asuma otra vez la Presidencia de la República.

A las comisiones ordinarias las integran, evidentemente, los legisladores de todos los grupos parlamentarios. Y son, por definición, equipos interdisciplinarios que piden información al Ejecutivo, analizan, discuten y, mediante el voto, deciden. Y el número de miembros de cada grupo parlamentario es proporcional al tamaño de cada uno de ellos.

Verbigracia: el que tuviera 45% de las 500 curules (asiento en recinto de la Cámara de Diputados) o de los 128 escaños (en la de Senadores), tendrá 45% en las comisiones, cuyos Plenos suelen oscilar —no todas, por supuesto; las hay de mucho menos— en el número de 30 integrantes.

En el cascarón las especiales o de investigación son muy parecidas a las ordinarias;  pero tienen una diferencia sustancial. Las especiales no tienen el poder, la facultad, para tomar decisiones por sí mismas. Por ejemplo: su trabajo está limitado a que se los aborde la comisión ordinaria más afín al tema que trataron y a que éstas, finalmente, voten y decidan.

Son parte de las pequeñas grandes hijeces… o carcajadas que hicieron y se aventaron el PRI, PAN y PVEM el día en que legislaron para la creación de las comisiones especiales o de investigación: septiembre de 1999, cuando aprobaron la reforma aquella de la Ley Orgánica del Congreso General.

Entonces, priistas, panistas y pvemistas tuvieron especial cuidado de que las comisiones especiales nacieran bajo condición de simular que contribuían con el fortalecimiento de la función de control político del Congreso. Sólo eso, estrictamente. Nada que pusiera en riesgo a esos dos pilares que sostienen al sistema político mexicano: la corrupción y la impunidad.

Las especiales o de investigación han sido, desde su nacimiento, comisiones que aparentan ser tigres y leones.

Sí, tigres, pero de papel, inofensivas, o leones sin dientes y, las más de las veces, virtualmente amorcilladas desde el primer tercio —es decir, desde que comienzan se gestión— con dos actos de prestidigitación política: no tienen presupuesto propio nunca para la contratación de servicios de investigación o asesorías y suelen estar presididas por diputados y senadores interesados en que la investigación se pierda en el mar picado y nunca lleguen a buen puerto. Y a estas dos carcajadas del PRI, PAN y PVEM habría que agregarles el hecho de que no tienen facultad de tomar decisiones.

Pues ahora, septiembre de 2012, es precisamente el mes en que las dos Cámaras del Congreso abocadas están para integrar las comisiones ordinarias. Y, un paso fundamental para el control y subordinación de éstas, es la elección de los presidentes de comisiones, quienes a su vez subordinados y controlados están por los coordinadores de los grupos parlamentarios.

En esas están ahora. El PRI quiere las más influyentes e importantes y el mayor número de integrantes. El PAN y PRD también.

Es el jaloneo de estos días. Veremos cómo queda esto que es, sin duda, la repartición del poder en el Congreso de la Unión.

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Reforma al art 72 Carbonell

mayo 29, 2011

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Desayunos Escolares

abril 19, 2010

Va el Congreso por desayunos escolares

Pugnarán diputados por un subsidio del Gobierno estatal y que en escuelas se indique qué debe consumir el alumno.
Rosario Bareño y Elsa Arenas

Si por la situación económica los padres de familia sólo pueden otorgar comida chatarra, entonces se debe pugnar por un subsidio a través del Gobierno estatal para que se implementen los desayunos escolares en los centros educativos, manifestó el diputado José Luis Ocampo, presidente de la Comisión de Salud e Higiene del Congreso del Estado.

Hay dos opciones, decir en las escuelas cuál es el alimento que se debe de consumir, que sea en un plan más nutritivo, y lo segundo que viniera respaldado por un subsidio del área de Gobierno para ver si se logra implementar el área de Desayunos Escolares”.

Por otro lado, madres de familia que tienen hijos en educación básica opinan que es buena la medida del Congreso de la Unión de que los niños hagan ejercicio diario por 30 minutos, pero las dudas surgen para los afanosos padres, como por ejemplo, si el uniforme escolar cambiará, qué pasará con las escuelas que no tienen espacios abiertos suficientes para actividades físicas, si eso no los retrasará en materias básicas como matemáticas y español, se podrá finalizar el programa del curso, tendrán que pagar al maestro de Educación Física, qué pasará con los niños enfermos, entre muchas más.